VIVIR COMO SI FUESE EL ÚLTIMO DÍA
Todos los días
deberían ser maravillosos, y pueden serlo. Deberíamos dar cabida a las cosas buenas para que se
alojen en nuestros corazones.
Vivamos cada día como si fuese el último, no dejemos pasar un día sin haber hecho
algo bueno para ti o para los que te rodean.
Es posible ser feliz, es posible vivir una vida gratificante,
en plenitud.
Cada
día que abrimos nuestros ojos supone una nueva oportunidad para volver a
hacer las cosas bien, una nueva oportunidad de recomenzar con
nuestras vidas.
Vuelve a hacer planes, no dejes que el hastío y el
aburrimiento te tapen el sol, haz de tus días un nuevo renacer, una nueva
oportunidad para no cometer los errores del pasado.
Ríe, eso siempre te hará bien, te dará vida,
juventud, y contagiarás a los que te rodean de buenas vibraciones. Te querrán y
respetarán por tener siempre la palabra justa, la sonrisa cuando un rostro esté
triste. Se feliz para que todo lo que haces sea hecho con mucho amor y cariño.
Tú diriges tus propios sentimientos,
puedes sentirte como quieras
Si te
apetece llorar, no te reprimas, llora lo que haga falta, deja que todos tus
sentimientos afloren para que puedas liberarte de todo lo que te aprisiona.









