ROSAS Y ESPINAS
Dicen los maestros que, al principio de la
búsqueda espiritual, el camino está lleno de rosas y rosas. Dicen los maestros
que, avanzado el camino, se llena de espinas y espinas.
“Mi vida va claramente a peor”- te dirás cuando
avances dudando ya de todo. Sin embargo, estarás atraído por la verdad al fondo
y ya no hay modo de retornar. “El camino de la culebra ya no tiene marcha
atrás, mijitos” decía el chamán cuando
la planta hacía resplandecer el Sol profundo del inframundo interno. Y es cierto,
puesto que una vez que uno ha mirado por encima del muro, ya nunca
podrá conformarse con vivir dentro del muro. Ya le ha picado la serpiente y
sólo tiene dos opciones: enfrentarse al minotauro que hay dentro del laberinto
o renunciar al camino del héroe, volver a la ignorancia –ahora ya conocida- y
morirse poco a poco de pena por no haberse atrevido.
El problema del camino es que sólo tiene rosas
al principio, cuando uno, sorprendido por la novedad y cargado de euforia
intenta transmitir a los demás sus propias rosas, lo aprendido con fascinación,
mientras que ellos te hacen la cobra y te perciben como un molesto cebador de
ocas para hacer paté intentando hacerles comer las flores que no han pedido.








