ESA
EXTRAÑA OBSESIÓN POR CAMBIAR EL MUNDO
Reconócelo,
quieres cambiar el mundo. No solamente quieres cambiarlo sino que
quieres que todas y cada una de las criaturas que habitan en él sean
distintas a como ahora son. Quieres que todo sea mejor, más limpio,
más justo, más digno… Quieres salvarlo de él mismo porque se
pierde, se gasta, se rompe, está a punto de estallar… Lo sé
porque eso que sientes lo he sentido yo durante años hasta llegar a
la necesidad de cambiarlo todo y darle la vuelta porque lo que veía
me parecía devastador…
Te
comprendo, sé que tus intenciones son buenas pero tengo que decirte
algo difícil, algo que a mí me costó mucho aceptar y asumir… No
vas a cambiar nada. No puedes controlar nada de lo que pasa ahí
afuera. Ni las personas, ni las situaciones, ni siquiera a las
plantas y las piedras. Ni eso. Intenta cambiar de lugar una planta y
verás como con sus hojas siempre buscará el sol. Intenta ponerle
diques al mar y verás cómo un día de estos lo inunda todo. Y con
las personas pasa lo mismo. Intenta hacer que alguien cambie y si lo
hace para complacerte, observa cómo se harta al poco tiempo o como
se consume. Mira cómo estalla o como desaparece. ¿A qué precio
logras retener un gorrión en una jaula?