LAS PERSONAS SOMOS "UN REGALO"
Las personas somos
«un regalo». Un regalo, sí. Porque nuestros ojos tienen vida propia
y una luz que serpentea al son de nuestras emociones. Somos producto de constelaciones neuroquímicas que abren autopistas en
nuestra mente, en nuestro cuerpo y, por ende, en la existencia de los demás.
No podemos desligar nuestros actos de su influencia en el entorno y, por ello, nos envolvemos en electricidad, en baterías cargadas con maletas dispuestas a tener experiencias. Experiencias que, en su magnificencia, reflejan el manifiesto de fe que la naturaleza redacta cuando nacemos, cuando crecemos y cuando el destino pone fin a nuestra vida.








